lunes, 30 de enero de 2012

LA ESCRITORA

Está allí, en el escenario, con su breve obra en prosa poética, ignorando por qué ese reconocimiento, si no figuró antes, y escribió sólo para encontrar la unidad de su vida. No tuvo editor y de sus recursos la llevó a las prensas: EN PRIMERA PERSONA. El libro, en realidad, nada dice. Hay en él, con la búsqueda un ocultamiento, casi un deshacerse de sí misma. Pero iba encontrando, en medio de entrecortados silencios interiores, imágenes de una insospechada riqueza, que tampoco le daban confianza o la afirmaban, ni esbozaban en ella algo como una armonía. Por el contrario la hacían amar alguna forma de desaparición, para que aflorara así su ser auténtico y poder sólo "estar". Esa armonía  sin el asedio de su propo ánimo, sin los círculos cerrados de su mente, de una visión que daba otra figura a su inmediata realidad, a lo visible, al mundo de la necesidad que la reclamaba a diario, y con el cual cumplía. Pero entre entre esos círculos se sentía una iluminación, algo que era de algún "otro" yo suyo. Aquel que no alcanzaba a ver ni a asir por el sólo camino de un imposible oír dentro de sí. Escritora...Necesitaba fuerzas sólo para ir a la calle, y más a la página que la negaba y afirmaba alternativamente. Quería a su amigo el aire. No decir nada de sí, no tener un decir desde sí misma sino el seguir alguna más alta y secreta voz que pudiera guiarla, consolarla o sostenerla. Tendría, y podría trazar un sistema no de encuentros sino de rompimientos y separaciones, un sistema de olvidos que la herían.

Desde la mesa se sentía alguien ajeno a sus mismas palabras, extraña al milagro de su construcción. Sólo había temido, sólo se había separado, rodeando conscientemente su vida de silencio, a sabiendas de la incomprensión y del equívoco. Pero fué llevada hasta allí, casi como un ejemplar extraño para ser mostrado entre la naruralidad de los otros escritores dueños de una obra exacta y ya fijada. El pequeño volumen suyo era blanco y sin ilustraciones; sólo un objeto. Per es cierto que en la busqueda le había indicado otros rumbos y otras formas de su espíritu y del alma de las cosas. Quería, acaso, sentirse sólo compañera de ellas. Pero no hablar; menos en nombre propio pues se tendría que referir a una vegetación de soledades, a un campo donde el firmamento llegaba a ser casi un encierro, pero le enseñaba a amar la naturaleza. Un aislamiento sin sentidos pero con contenidos que iban llegándole hasta el cansancio de su inmovilidad. Luces: la del amanecer, la del atardecer, la de la lámpara, las que pueden a veces descubrirse en la noche, las estrellas del cielo que hablan siempre de lo pasado y de lo por venir en un presente puro colmado de vacío. Allí estaría su anécdota literaria, de allí vendría su impulso poético. Pero también vendrían, vinieron siempre, de la espera. ¿Qué es mi vida, cómo hacer mi vida, a dónde me lleva, a dónde me a trído o en dónde me ha dejado? Tomaba imágenes de la abstracción del mundo en torno, no de algún diálogo con él. Podría así caminar anónimamente por las calles, si lograba llegar hasta ellas, ir lejos, a un paisaje nuevo y con nuevos destinos. Los reflectores alumbran el vacío que vendrá después, pero tal vez también susciten las palabras de algunos poemas que vendrán hasta ella.

¿QUIÉN SE ES?

Planteada o indicada esta pregunta a la persona del poeta, gana connotaciones no de excepción si no de intensidad. Está al lado de la materia de la metafísica tanto como de la poética.  Su ser está por naturaleza abierto al Ser, y a un "otro", dentro suyo, abierto al diálogo con lo indecible. Una palabra es una espiga y la imágen poética hace las veces del viento que la mece.

 Viene su psyque como camino no de ida a algo sino de explicación  -ésta no es tampoco comprensión por vía racional- En la mente poética el razonamiento es un ir por sendas no conceptuales sino rímicas, aunque el pensamiento deba darse, para que luego, y como acto creador auténtico, se transmute en imagen o entre en la órbita del arte, dibujada en este caso por los motivos y contenidos del silencio. El de la experiencia mística, par de la poética pues vienen de lo inexpresable. Uno de esos mitivos es la aparición del pensar puro ante sí mismo, mientras sus contenidos prvienen de la contemplación. Nada en la excepcionalidad sino en la intensidad. Por ella el paso, transmutarse de un objeto interior de una dimensión a otra:

De la huella
en la senda intocada
se ha guardado una señal
que descifran el cielo y el viento.

Los principios poéticos provienen del instínto hacia las figuras de la poesía, Esta se da en la forma del verso,
el arado en la página, que en su interior es portador del mismo misterio del lenguaje:

Al no hallar
la palabra buscada
me encuentro con la esencia
de esa palabra que ha de hundirse
entre lo silenciado: se abre el cáliz de la rosa
por nadie vista a la huída de los pétalos.

Ni los pétalos ni las palabras ni las miradas caen. Sólo descienden de la mano de algo irreductible e intransferible hacia un Todo.

Al no poder decrir, el poeta se habla en otra lengua poética que sabe antigua e indescibrable, y al preguntar por aquello que es, se define por lo antiguo y lo visionario:

Lo no visto
está al fondo del iris
como alegoría de lo nostálgico
Fondo que es el lecho de un arroyo...

Si se logra ser nadie, se es todo y todos, en vibración al unísono con el ritual del viento en el follaje de los más áltos árboles. Este nadie es lo que auténticamente ES, si para el poeta toda actitud destruye su aptitud.
Está allí nada más, siendo, en el manantial de las voces que le llegan desde la piedra de toque de su sentimiento y de su intuición, como dones de algún firmamento no mirado por nadie... Pero en el cual se da, como sagrado, un vuelo,  único alzar de sus alas hacia la Poesía.


                                       JAIME GARCÍA MAFFLA

sábado, 28 de enero de 2012

POEMAS EN SU EXILIO

Un exiliado en las lindes de su lar...Porque fatalmente  la materia toda (a más de sino), de su naturaleza es "lo poético"; escribía,  escribió, escribe poemas, y los escribirá siempre, pues desde esos versos o imágenes,  ya se ha engendrado la visión de poemas futuros en forma y motivo. A partir de entonces, ellos lo escribirán a él, dujarán su emoción y su espíritu. No es que escriba poemas, es que su vida ya tomó -tras ascesis, formación y conciencia,  la forma definita. exclusiva y excluyente, de la poesía. Carece de libros con su nombre. No podría decirse que figura entre los poetas reconocidos, pues no ha tenido ocasíón de verse en estampa,  o de hallar un editor. Sueño del dibujo del poema en la página,  tal vez se haya conocido esa su Obra con parca vastedad gracias a revistas o publicaciones periódicas, pero no ha llegado al mundo editorial, a la maravillosa para cuaslquier autor, realidad del libro. No siente nada acerca de esto, ni reclamo ni nostalgia, como tampoco se compara con los autores de bellas ediciones de poesía. Tal vez sí un doloroso vacío de algo que debería desde lo poético mismo sostenerlo. Limo en las playas de su mar, serle-con el talento expresivo- dado el don de ver lo único y último a través de su cristal, crearse con la vida y ser, con su vida y estar o nada más seguir, seguir... De las antologías ha sido excluído, pero es algo que  toma con una sonrisa de benevolencia, únicamente y en profundidad por esa convicción de que la poesía "actúa por ausencia". Tampoco en la socidad figura como poeta, un poeta o "el poeta"... Cada día estudia más el fenómeno poético  -aún escribiendo sobre otros poetas- e intercambia su sino con sus signos, no para un enaltecimiento sino para una purificación o espiritualización del mundo en torno. Sólo ha escrito acerca de las presencias para él interiores y entrañables. Luego guarda silencio y mira solamente. Alguna vez fué convocado a un recital, de ahí que por anuncios  su rostro pueda ser para algunos recnocible. No así su nombre. Cada día le llega el libro de algún amigo, salido de las prensas de alguna institución y no con recursos propios, lo cual sería caer en la vanidad. Banalidad si editara con recursos propios. Su ego que trasciende se transmutaría en su yo que desciende.

lunes, 23 de enero de 2012

VOCES DEL VIGÍA

¿Reconocemos nuestra voz, nos reconocemos en ella, o es ella quien nos reconoce cuando se rodea de silencios? El paso del instante puede estar cargado tanto de voces como del ánimo de los silencios interior y exterior, invariablemente en la poética de la espera y la necesidad.  en el marco de todo lo vacío... Se está y se vive en la espera de una voz. ¿Cuál? ¿De quién? ¿De dónde? ¿Vienen las voces de la impenetrable vegetación del lenguaje mismo, que demanda una apertura a la luz gracias a la accion? No apartarse del mundo, y no entrar en él; vivir en el sacrificio de la propia sensibilidad vuelta sobre sí misma, pero también hacia lo espacial y físico, de lo cual se quisiera huír. Aquí la imposible ensoñación, por el peso del aire.

 Oír esa voz, recibir su mensaje -comprendido o no- es estar ya en la vida, en la porción del Ser que es nuestro ser. Viene "entonces", desde lo secreto, el decir, en el cual puede residir, según el grado de conciencia, la misma fuerza del haber callado, siempre y cuando haya un movimiento físico, algún desplazamiento, distintas formas de lo visible en torno.

 Si se cree no poder llegar a ellas, si se está en la propia anulación, se llama a esa voz, se la busca, se  la implora como menesteroso de regresar al Ser. Aquí, al menos, la imaginación de un poema o de la absoluta libertad de lo poético. un solo estar, un oscuro habitarse, un enigmático seguir detrás de sí, un inútil buscar o hallar en todo horizonte...

Un pasaje
que lleve hacia las manos
que se buscan.

Una palabra
que llegue hasta los labios
que se cierran.

Una mirada
que contemple un vuelo
imaginado...

Sí, un alivio, pero no de la fatiga sino de la percepción de nuestro ser dentro del Ser. Infinito e intimidad entrarían en diálogo en la necesidad, en la flaqueza, en la ausencia y en la desorientación. Debe haber un orden exterior, una coherencia en la sucesividad, y un  fin en la superación de la quietud. ¿Alma o espíritu? Elán vital, que tras hacerse unificador lleva a la armonía del poema y de la persona.

 Lo abstracto puede hacerse concreto por el sentimiento del cual estén cargadas las imagenes y la proyección misma de las horas del dia... ¿Entonces escribir sin destinatario? El destinatario está en este enigmático y doloroso "entonces" cuyo seno no puede hacer otra cosa que acogernos, sin que intervenga ninguna voluntar de comprensión. Un enigma es también, en un llamado, otro "entonces", no ya aquí, sino fuera del tiempo y del espacio, no ya aquí, sino dentro de lo inhabitable, de lo impalpable y táctil, al hallarse sentado y volver la mirada a un cielo incierto aunque verdadero...

                                                                               JAIME GARCÍA MAFFLA