martes, 28 de febrero de 2012

LA POESIA DE EDUARDO COTE LAMUS - INTRODUCCIÓN a: Tesis de Licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de los Andes.

La figura de Eduardo Cote Lamus como político y poeta, como meditador y diplomatico, como gobernante y crítico, como hombre a un mismo tiempo de mundo y de intimidad,de acción y de contemplación, no tiene par en el universo de la poesía o literatura escrita en Colombia. En pocas obras de la poesía colombiana es posible seguir una tan clara evolución en concepción del hombre, de la poesía misma, de la vida, del pensamiento y de la historia como en la OBRA POÉTICA DE EDUARDO COTE LAMUS, poeta de la Generación colombiana de MITO, fallecido prematuralente en un accidente de automovil. Su Obra poética tiene raíces europeas y está, en los tres libros finales, como un todo no fragmentado sino continuo y coherente, hasta su desenlace.

Si hemos anotado que hay una evolución, ésta se da en sus tres últimos libros, con una profundidad y una claridad o coherencia deslumbrantes. Parte de LOS SUEÑOS, en donde aborda el propio mundo interior, incluída la vocación poética, desde un lenguaje hermético, en imágenes casi más conceptuales que provenientes de la sensibilidad. Un libro interior y mental más que íntimo y de autobiografía, de emoción y tensión de la vida. Es él como hombre ante el poeta , esto es, la persona privada que cede su lugar al "yo creador": su mundo poético, hecho de asociaciones dentro de la poesía española misma, como en el caso de la obra de Vicente Aleixandre, o meditaciones casi religiosas como en su poema "El Milagro". Está el hogar materno como piedra de toque de la meditación. Los Sueños son el Ser, y se tocan con una metafísica que se hace trascendente.

En el siguiente libro: LA VIDA COTIDIANA, sale del aislamiento de la interioridad y mira al mundo en torno, cargado de significaciones personales en cuanto protagonista de la civilización y de la trascendencia, como en el poema que le da título, que comienza:

Hoy comienzo el día de ayer
con palabras y con deseos;
ya los zapatos tienen polvo
de mañana: sin excepción
los actos se me vuelven huellas.

Mira al mundo y a las presencias en las cuales puede encontrarse un signo o un sentido de la existencia humana. Precisamente, una de las secciones del libro se titula "Presencia de hombre". Están las figuras de la infancia y las ciudades del mundo en las cuales se ha dado una experiencia directa de la conciencia de existir, en un presente en el cual, desde LOS SUEÑOS, se ha abierto el vacío. Habla Cote de la Caída y del poeta como un enviado, siendo que los sueños dan  cumplimiento a la más plena y dolorosa vigilia.

 Ya es el hombre contra el hombre en el marco de la irracionalidad y el interés. Sí que puede aplicarse a la poesía de Cote aquella sentencia según la cual "el hombre es en la medida de lo que se le opone". Es el combate del hombre ya no consigo sino con el mundo en torno, el vivir exterior de una vida, su vivirse en un espacio abierto para saber cuáles son las formas de su espíritu y de su acción. Como Unamuno, Cote es un contemplador. De sí va hacia el mundo en torno, y desde éste a la historia humana, para emitir un juicio acerca de su degradación espiritual

En su íultimo libro, ESTORAQUES aborda la historia toda del ser humano hasta su destrucción. Primero el hombre se construyó a sí mismo, y luego logró a través de los siglos una civilización; ésta terminó destruyéndolo y, por lo tasnto, desapareciendo por sí misma, lo cual incluye los grandes imperios del mundo precolombino, aunque pone como paradigma de la labor civilizadora a la Roma antigua, dominadora de toda Europa y del Asía, con sus cimientos en el mundo griego para lo que se denominará Occidente. Tras un esplendor de ayer, hoy todo es derrota, destrucción y sacrificio, desaparición que compara con las deformaciones de la tierra denominadas como el libro, producidas por la erosión cerca de Cúcuta. La erosión de la tierra, que acabó con la montaña, es símbolo, imagen y alegoría de la destrucción que el hombre fué haciendo en la utilización del  mundo o del paneta como su hogar.

 Ya, entonces, no existe lo humano, sino sólo las fuerzas de un destino cuyo signo era la devastación. Es, por supuesto, un análisis y una crítica a las culturas y a ese equívoco que hemos dado en llamar "progreso", en lo material, con desmedro de lo espiritual. Tanto que al volver los ojos sobre el mundo contemporáneo exclama"¡Aquí ya sucedió el juicio final."! Dejó un DIARIO DEL ALTO SAN JUAN Y DEL ATRATO, con su directa visión de la Colombia indígena. Obra de meditación y creación, de conceptismo y humanismo
con los cásicos de toda la literatura española, en especial el moralista Francisco de Quevedo, figura central del Siglo de Oro al lado de las poéticas de la generación del 36 o de la Guerra Civil.

                                                           JAIME GARCÍA MAFFLA

FRANCISCO CERVANTES POR JAIME GARCÍA MAFFLA

Murió durante el sueño, hace algo más de un año en la vaguedad e imprecisión del tiempo, a los 66, tal vez oyendo los sones de cantos de Galicia, de Portugal o del Brasil, país del cual llegó a Colombia y fué recibido por quien esta nota intenta lacónicamente y por Fernando Charry Lara, a quien dedicó ESTE BARRO QUE TAMPOCO QUIERE OLVIDO. Su lengua y su mirada estaban profundamente marcadas por la iluminación del aire medieval, en LOS VARONES SEÑALADOS o en MATERIA DEL TRIBUTO.Su México natal le daba el latir lento del corazón ante el acelerado ritmo de las vidas ajenas, que a su lado pasaban ignorando la realeza de lo antigüo. Hacía de toda historia un lance del futuro hacia un presente inexistente: "Guarda para tí solo tus caídas oscuras". Un peregrino de sí mismo, él era su propio Camino Jacobeo...

 Sus poemas ponían el acento desdignificador, con un cierto desdén hacia el verso mismo, llevándolo a un decir oscuro y luminoso a la vez, por el sufrimiento de ser, que era conciencia de estar y lucidez de pasar: "Todo segundo cuenta", dijo, y le cantó al Padre Atlántico, a la Lid de los Caballeros, y a la oscura sustancia de lo humano, siempre sobrellevándose y siempre cumpliéndose en la lejanía o en lo inasible. Uno de los seres más próximos a su vida fué Alvaro Mutis, cuyo personaje, Macqroll el Gaviero tiene trazos de alma intensamente cercanos al gesto de Cervantes ante el vivir mismo, esquivo e inmediato. Reunió su obra en HERIDAS QUE SE ALTERNAN. Poeta conceptista, habitado por otros fabricantes de versos como Pessoa o José Regio, desde su muerte dejó el poema EFIGIE:

Sueño el llanto oh tenemos que soñarlo
ya no hay tiempo para derramarlo
y las mejillas nos quedarían delgadas en exceso
imitaciones ya no hay Muerte
en realidad la Muerte es un gran salto
un salto por encima de uno mismo
para demostrarle nada a nadie
pero era como un filo
y era hermoso evitarlo hasta el momento
pero era justo arrojarse sobre él
cuando no era posible la evasión ya mas
magnífica Gran Bruto mueres hoy aún
para tu ejemplo y puedo ver
a los hombres con la piel hacia afuera
doblegados sólo ante el recuerdo inmenso
no de César víctima del sistema
y de la nobleza fiel de unos sentimientos
no ante César más bien
ante el gran Bruto
arrojando chorros de sangre y de metal por el costado
nadie le aplaude es un hombre
sueños vivos dentro de mí
si pudieras aflorar a la vista de todos
oh Gran oh noble Bruto vive de nuevo ante tus ojos
equivócate mata muere
pero no permitas que tus plantas
cesen de coincidir con las huellas que ellas dejan.
F. C.

ANTONIO MACHADO por Ramón de Zubiría y Daniel Arango

Afirmó Machado: "Y aún pensaba que el hombre puede sorprender algunas palabras de un íntimo monólogo, distinguiendo la voz viva de los ecos inertes: que puede también, mirando hacia adentro, vislumbrar las ideas cordiales, los universales del sentimiento". Dos versos:

El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla...

 En verdad, pocos escritos tan esenciales ha dado el mundo hispánico sobre la obra, el pensamiento y la vida del poeta español de la Generación del 98, Antonio Machado como: LA POESIA DE ANTONIO MACHADO,  de Ramón de Zubiría, ed. Gredos y VIDA Y POESIA DE ANTONIO MACHADO, de Daniel Arango ed. Instituto Caro y Cuervo. Se mueve don Antonio entre dos opuestos, lo temporal y lo destemporalización; en cuanto al primerio privilegia un momento del día, la tarde, con la cual dialoga. Tal vez el libro de de Zubiría haga más énfasis en las lecciones de Juan de Mairena, mientras el de Arango lo hace en el reflejo de España en la visión a la vez cordial y metafísica de la obra machadiana toda, iniciándolo así: "No pretendo haber visto nada nuevo en este repetido y no último volver a la obra de Antonio Machado. Las cosas que he leído sobre su vida, las ocasiones en que he vuelto a sus versos, me han dado, de igual modo, una sola imagen del poeta, el idéntico rostro que percibí en la primera lectura, cuando hace muchos años vi en él el rostro de España".

Y dice de Zubiría: "Nos parece que tras el estudio de los tres grandes temas, el tiempo, el sueño y el amor, , así como de los subtemas que de ellos se derivan, vistos en torno a una raíz común, la preocupación por lo temporal, la unidad de Machado se nos manifiesta de una manera más orgánica. Y no sólo en lo temático porque, como se desprende también de la segunda parte de nuestro estudio, su poesía anheló dar igualmente, por la forma, la emoción de lo temporal". Lo cordial y lo soñado, el vivir como senda que nos contempla desde la historia intemporal...

Queda, no el sentimiento sino el "dolorido sentir". En un tono contrastante, Sugiere Daniel Arango: "Acompañemos a Machado en el instante en que nace para nosotros (no en ese célebre Palacio de las Dueñas, en 1875, ni siquiera en su adolescencia madrileña, sino desde la fecha en que aparece su primer libro: SOLEDADES, GALERÍAS Y OTROS POEMAS). La profunda comunicación que existe entre la poesía de Machado y la vida va a tener su inical en este libro". Arango va siguiendo con Machado la emoción castellana, que inaugura Gonzalo de Berceo,  ciertos parájes emblemáticos del drama de España como el Guadarrama, Soria o legados de la tradición como el ROMANCERO GENERAL. Luego sus aforismos, de los cuales uno apunta a la unión de los dos trabajos aquí fijados:

El ojo que ves no es
ojo porque tú lo miras
es ojo porque te ve

                                                                             JAIME GARCÍA MAFFLA

domingo, 26 de febrero de 2012

POEMAS DEL NO-DECIR por JAIME GARCÍA MAFFLA

1
Entre mis ojos
Hay un desierto
Como entre mis manos
Está el tiempo llevado por el viento

Y en el viento
Está el iris de mis ojos
Que han atravesado ya el tiempo
Llevando entre sus manos un desierto

2
Hay un follaje
De palabras en medio
Del bosque de las voces
Sin senderos trazados todavía

Alguien camina
Entre los altos árboles
Y la tierra cubierta por las hojas
Pues alguien con las hojas ha caído

3
Del ícono
Pueden verse las vetas
De la madera que en la interperie
Buscaba resguardarse de la luz de los cirios

El viento no apagó
Nunca la llama sacra u ofrecida
Por manos tan oscuras así esa madera
Del ícono allí y así dejado para ser protector

4
El agua
Baja por la piedra
Lisa y azul y blanca y dorada
Como imagen de los seres del cielo

En el cielo
Están los pasos
De las alas iguales a la piedra
Tallados por la lluvia entre la lluvia

5
Flores
De un tapiz
Pétalos en el agua
De una fuente de piedra

Unas y otros
Hacen el destino
De la rama que un día
Fuera la savia de un duelo ignorado

6
Unas líneas
De antiguas letras
Son recitadas con el rostro
Inclinado delante de la piel escrita

¿De cuál raza
Provienen si toda lengua
Calla para no ser oída o recitada
Y preservar así los signos de los seres?

7
Con el atardecer
Vienen la lejanía y la cercanía
Vuelve aquello que nunca ha partido
Parte aquello que nunca pudo ser o estar

Y es en el abandono
De llegar al partir y partir al llegar
Cuando todo está inmóvil en la oscura
Pupila que ha llegado a ver los dibujos del tiempo

8
Para el corazón
La angustia es una maceta
De geranios dispuesta en el muro
Encalado por unas manos  pacíficas y pálidas

Blancura de las manos
Por la edad y por el abandono
Por el enigma de una constelación
En el muro encalado de rojos labios leves

9
Calla
Para así ser oído
Por el silencio atento
De un lenguaje cifrado y de ayer

Y calla para
Decir del NO-DECIR
Como de una historia en la hierba
Que se oirá crecer si el amor está atento

10
De la Nada nacida
En el vientre más fértil
Del vacío en las olas de algún mar
Que en la playa dera la línea del limo

Y nacida del limo
Que el pincel del agua
Va dibujando con rostros conocidos
Y las voces amadas que callaron un día

jueves, 23 de febrero de 2012

POESÍA Y FILOSOFÍA

Siguiendo la tradición de la Metafísica europea, José Ortega y Gasset encuentra la ingerencia esencial que en ella tiene la que  W. Dilthey descubre como: FILOSOFIA DE LA VIDA. De ella  Ortega extrae su
RAZÓN VITAL, que incluye la experiencia tanto interior como del mundo en materia del pensamiento. Su discípula, María Zambrano, acuña, ante la imposibilidad que ha encontrado en esa misma Metafísica de Occidente de penetrar hasta el fondo los temas del ser, su RAZON POÉTICA, y escribe su meditación para fijar el poetizar ante el razonar: FILOSOFÍA Y POESÍA. Un método trazado por la experiencia de la persona, con su intuír, que es ver, descrito así por Chatal Millard: "No es  difícil entender que el método propuesto por María Zambrano haya sido el de una `razón poética´. Razón amplia, metafísica y sobre todo creadora, ese `modo de estar en la vida´es la forma más inmediata de abrir ámbitos comprensivos, de dar a la conciencia la posibilidad de las múltiples representaciones del universo. La razón-poética es aquel método que, durante la travesía por el bosque sagrado de la existencia, nos enseña a permanecer alerta y a y a aprender así de cada sonido, de cada vibración del aire o de las cosas, lo que nos asemeja esencialmente a todo lo que el bosque encierra, y al propio bosque en su unidad. En definitiva, tal vez, nos enseñe algo de la inexistencia: el ser de lo indeterminado, de lo infinito, aquello que para los antiguos griegos, precisamente, no sería ser"

lunes, 20 de febrero de 2012

Caballero y Grumete

Duelo del firmamento  de un sólo instante, en el vacío nunca saciado de toda  derrota. Un caballero, jinete, entre el presumible hielo de la estepa, ha detenido su alto y blanco caballo delante de los restos mortales de otro hombre de armas en el mar,  ya visibles las líneas de su cráneo y borrado su emblema. El jinete, en silencio, retornará a los bosques entre aves rapaces, por entre piedras y arbustos, secos también. Lleva puestos su yelmo y su cota de malla. Por las formas de las nubes se presiente que el mar está  aún cerca, que no muy lejos debe haber un velero destruído, si es que del mismo bando son, y no alcanzaron a detener a los salvajes invasores del Norte. ¿Sería éste un marino que buscaba llegar tierra adentro, para encontrar, ya tras las líneas del litoral algúna protección sagrada? Una dama, un santuario, un castillo, una constelación, una calzada, el casco de un navío aún flotando con la arboladura intacta acaso esperen, o hayan de quedar esperando eternamente. De la mano derecha del jinete, con el brazo caído, pende una espada. A los restos mortales del marino se adhiere un manto rojo que debió hacer las veces de su alma alguna vez. El aire enmarca el paisaje para hacerse cargo de la desolación, la landa estéril, aunque tras ella ha de sembrar, si entre esa guirnalda entre despojos, el amor y el recuerdo, la evocación y lo amado inasibles. Una aventura sin ventura;: una ventura que terminó en abismo, ese abismo del Ser que se anuncia en el rostro de un guerrero desde su nacimiento. Abismo que es enseña de alguien quien al hacerse guerrero, por las sendas bajo oscuros cielos, o sobre altas olas de espuma como álbatros, va un paso más adelante de su claro y absoluto final, así la mano que alcanza a dar la última puntada a un único tapiz...
J. G. M.

LUZ VIOLETA por JAIME GARCIA MAFFLA

         LUZ VIOLETA



Luz violeta que viene hasta la mesa
Donde leo, donde espero y donde sueño;
Por mi corazón pasan las antiguas
Historias y la rosa de los vientos.

El día termina. Un escudo de armas
Que dibuja el amor de un Caballero
Vela junto a la estampa de un Marino
Y la cruz de la vela de un velero.

Dejo mi libro; ya  la luz violeta,
Débil, se entrega y la oscuridad vence;
Cerré mi libro, era de leyendas,
De lances y dolor en la Edad Media.

El viento me recuerda que la hora
Se rinde al fin. El viejo marinero
Al que seguía deja ya la playa
Y del barco de oro los recuerdos.

El caballero mira hacia la torre
Donde aguarda su dama; yo lo miro
Bajar los ojos y tomar las armas
Para dormir a solas en el bosque.

El mágico violeta de la tarde
Se va de mí, se va de los cristales
De mi ventana que miran al aire,
De mis cosas se va y de las flores.

Así mi corazón entre el misterio
De la noche que viene ve a sus seres
Partir, como las naves o las aves
De cetrería, huír como el incienzo.

Abandono la barca del ensueño,
Me abandono a mí mismo, si despierto,
Porque ya no es la hora de soñar,
Y me guardo en el bosque de mi duelo.

Ya no se lo que busco o lo que quiero,
Quiero el olvido y busco el recuerdo,
Como los marineros que vivieron,
Como los caballeros que ya han muerto.

Dejo a solas mis cosas. La tristeza,
Como una amiga habla con los objetos;
Los marineros y los caballeros
Cuentan las aventuras que tuvieron.

Los caballeros y los marineros
Se parecen en algo, en la lejana
Sonrisa grave, la luz en los ojos
Y un gesto misterioso de desvelo.

Vidas que traen los libros secretos
De viajes, de prodigios y de afrentas,
Que dicen del azul y la doncella
Como ablan del viento las veletas.

Ya las voces se alejan de mi alma
Y me alejo de mí, con la nostalgia
Del navío que parte de la Rada
Al vuelo de gaviotas en las jarcias.

El violeta sagrado de la luz
Guarda mi corazón, junto a la espada
Quieta del Caballero Medieval
Y los brazos abiertos de la Cruz.

Hora última al fin, cuando los seres
Hallan, lo mismo que los barcos llegan,
O el Paladín al final de la lid
Al abrigo del puerto del silencio.

¿Cómo viven las cosas en las sombras?
Le pregunto a la Sombra y me responde
Con ademán incierto: que las cosas
Cuando vienen las sombras viven solas.

En la noche las horas silenciosas
Pasan como los barcos por las olas
O la cruz y la espada por la herida
De la vida que pasa don las rosas.

Miro el vacío del espejo y pienso
Que el secreto del tiempo es el del sueño,
Y la luz de la tarde es la luz pura
Del alma cuando al mundo dice ¡Adiós!

La luz violeta ya no está y la vida
También se irá. Siento cómo los días
Que con el cielo eran entre mis manos
Han desaparecido y yo también.

La luz ha muerto. El Marino viajero
Al vacío de la Nada abre las velas.
No se ven ya la flor en la ventana
Ni la enseña de amor del Caballero.

JAIME GARCÍA MAFFLA 

lunes, 13 de febrero de 2012

CARÁCTER DE UNA OBRA POÉTICA

 EL inicio de la conferencia sobre Porfirio Barba Jacob, consignada en el libro LA CIUDAD DE IS,
del el instaurador de la prosa contemporánea en Colombia, Daniel Arango, está  cobijarla por un epígrafe de León Bloy: "Conozco hombres que han hecho, sin estremecerse, el viaje del útero al sepulcro. Algunos son amigos míos: están en  La Sorbona, en La Academia y en El Parlamento"... Y da comienzo  D. Arango a su conferencia así: "Nunca me dieron las sucesivas lecturas de Barba-Jacob el conocimiento entrañable que obtuve de su muerte. Hay obras sometidas a este repentino vacío, y obras que lo transitan como prolongación y prueba.  Las unas, a la muerte de su creador, quedan desvinculadas de esta muerte, viven la sola vida de la ficción literaria, y contra ellas la muerte lanza su `todo fue inútil´ las comprobaciones desoladas de lo que ha sido, tan sólo, imaginación, inteligencia, vanidad de la inteligencia. Estas obras pueden burlar la muerte, se perpetúan contra ella también. Pero la muerte les ha impuesto la limitación de su calidad por haberla olvidado, por haber nacido a sus espaldas y sin su advocación. Todos conocemos estas obras: las conocemos más cuando están solas, sin el respaldo material que les daba la apariencia de cosa vida. Les ha mermado, la muerte, su trascendencia. Las ha circunstrito a la órbita de su propio orgullo. Ha revelado  su carencia de fertilidad, su imposibilidad de expresar la íntima, inaudita existencia de lo que se angustia y agoniza. Las otras, en cambio, son corroboradas por la muerte: al desaparecer el creador se hacen más vivas sus presencias, sus verdades y su raíz. Quedan, de cierto modo, inmunes a las insinuaciones fatales, porque de ellas se deduce la muerte. Porque están empapadas de su anticipación. Porque han alzado, en fin, su llama, sin olvidar que la ceniza vendrá luego".

UN IMPERATIVO...

.La idea, lo poético, lo espiritual y lo afectivo. Un diálogo con las presencias, desde el cual se suscita un autodiálogo, que luego será fijado en el poema. En el interregno ha aparecido la "imagen", cargada de signos, de sendas de sentidos que se abren al SER, como la naturaleza. Pero "El alma del poeta se orienta hacia el misterio", R. D. Todo acto, toda idea, toda intuición, quedan guardadas en el inconsciente como una tierra fértil. Aquí los términos de Antonio Machado: "El intelecto no ha cantado jamás, no es su misión. Sirve, no obstante, a la poesía, señalándole el imperativo de esencialidad. Porque tampoco hay poesía sin ideas, sin visiones de lo esencial. Pero las ideas del poeta no son categorías formales, cápsulas lógicas, sino directas intuiciones del ser que deviene, de su propio existir; son, pues, temporales, nunca elementos ácronos, puramente lógicos. El poeta profesa más o menos conscientemente, una metafísica existencialista, en la cual el tiempo alcanza un valor absoluto. Inquietud, angustia, temores, resignación, esperanza, impaciencia que el poeta canta, son signos del tiempo, y al par, revelaciones del ser en la conciencia humana".

domingo, 12 de febrero de 2012

PAISAJE DE LA POESÍA COLOMBIANA SIGLO XX

En Colombia se ha cumplido cabalmente el sistema generacional, tan claramente expuesto por José Ortega y Gasset, con impecable precisión. Aquí el esquema del Siglo XX, anotando que los poetas han sido acompañados por destacados intelectuales. Una producción que combina lo intelectual y lo espiritual con el cotidianismo a partir de Mario Rivero, la leyenda y la abstracción.

1. Generación de LOS NUEVOS  (h. 1913). Tres figuras de signos discímiles: León de Greiff, Luis Vidales y Rafael Maya.  (Arcaísmo, Mundo Clásico, Vanguardismo en su orden). Tienen detrás, de la GENERACIÓN DEL CENTENARIO, a José Eustasio Rivera y a Porfirio Barba Jacob. Influencia francesa esencialmente, y en Colombia, sus dos autores fundacionales: Jorge Isaacs y José Asunción Silva. Acompañada por Baldomero Sanín Cano.José Manuel Rivas Sacconi.

2. Figura insular que hace posible una transición: Aurelio Arturo, ya con la más auténtica lengua poética americana. Influencia inglesa. Lo acompaña, desde  la Filosofía, Rafael Carrillo.

3. Generación de PIEDRA Y CIELO (h. 1930): Eduardo Carranza, Jorge Rojas, Arturo Camacho Ramírez, Caros Martín, Gerardo Valencia. Su signo el de las Generaciónes españolas del 98 y del 27. Hay un MANIFIESTO. Entra el inconsciente en la poesía. Intelectuales acompañantes: Daniel Arango, quien inaugura la crítica contemporánea en Colombia en los ensayos de LA CIUDAD DE IS, y Danilo Cruz Vélez

4. Generación de MITO, (h. 1940): Cuatro figuras básicas: Jorge Gaitán Durán, Eduardo Cote Lamus, Fernando Charry Lara., Rogelio Echavarría, Fernando Arbeláez o Eduardo Gómez Se cumple en la revista MITO, en la compañía de escritores como Danilo Cruz Vélez, Ramón de Zubiría, Gustavo Wilches Bautista, Gabriel García Marquez o Eduardo Mendoza Varela. Puede llamarse nuestra MODERNIDAD, en la acepción de LOS HIJOS DEL LIMO, de O. Paz. Influjo del Superrealismo y de Aurelio Arturo.

5. Figura insular que hace posible una transición al poema objetido: Mario Rivero y sus POEMAS URBANOS. Influencia norteamericada.


6. NADAISMO (h. 1960); no es GAENERACIÓN, sino MOVIMIENTO, del cual hacen parte autores sin coetaneidad, y cumple con 15 años de retraso el vanguardismo hispanoamericano. Figuras: Gonzalo Arango, Jotamario Arbeláez, X-504, Elmo Valencia, Amilcar U, Armando Romero. Es más un movimiento social que poético. Influjo europeo de DADA o EL FUTURISMO. No avanza el lenguaje poético por el "ingenio"que se obligan a usar. Incorporación de lo antipoético e impersonal.



7. GENERACIÓN SIN NOMBRE, también llamada GENERACIÓN DE GOLPE DE DADOS (h. 1970) Cambio radical de Colombia, desde el 9 de abril de 1948. No hay rebeldía o crítica al pasado. Regreso a las poéticas de MITO.  Nacimiento de las "poéticas" personales: Giovanni Quessep, Darío Jaramillo, Juan Manuel Roca, Henry Luque Muñoz, Jaime García Maffla, Alvaro Miranda, Augusto Pinilla, Juan Gustavo Cobo Borda, María Mercedes Carranza, José Luis Díaz-Granados, Harold Alvarado Tenorio. William Ospina, José Manuel Arango. Unión definitiva con la poesía, los poetas y las poéticas latinoamericanas coetáneas, con las cuales  Colombia entra en diálogo e intercambio por primera vez. REVISTAS. Acompañada por Rubén Sierra Mejía , David Jimenes, James Altrum o Ignacio Chaves Cuevas.

ATARDECER

Hay gacelas y odas a ruiseñores. Hay armaduras del siglo XIII, poesías, versos, versículos y poemas. El final de la luz, pálida, del firmamento en las tardes, es preparación para que en cenit de la noche se encienda en el corazón humano un débil llama misteriosa y antigua, ancestral.... El protagionista del suceso no lo sabe -ni en la vigilia ni en el dormir-; esa llama viene desde el inicio del Cosmos hasta su alma y sus párpados, y como éstos es silenciosa e imperceptible, aunque una sensación de eternidad aflore débilmente también en el fluír de la sangre, para decirle que al volver la luz del nuevo día puede ignorarlo todo; puede darle a todo la  figura y vida que un Cielo impreciso le dicte, para su libertad interior, desde la cual irá hacia la música. Es la de "Las Esferas" de Fray Luis de León", así como su regresar al mundo el Génesis y  del Èxodo bíblicos:

La lisa superficie gris
de la piedra
tallada y esbelta
con silueta de mujer
es  anterior
-África-
al origen que dió en el canto
en la enajenación sagrada
y en la la danza...
una escultura de Pitik Antuli
Ella es el fuego dentro de un protegido hogar.

Hay corzas blancas, libros en piel de carnero como la hierba que se sabe ella sola crecer.: El brujo y poeta lo saben, junto con el profeta,  el chamán, el santo, el monje y el héroe, y les fué dicho  también que en ninguna página escrita de ningún tiempo, lengua o paraje, se ha consignado -como en las líneas de mano cerrada- algo esencial.  Lo escrito desde una esencia sólo se ha hecho en el iris de un ojo o, tal vez, en la comisura de unos labios y desde el pincel guarda  esa mano.  ¿Cómo vivir? ..."Señor: haz que me importe y que no me importe..." T. S E.   Señor. haz que no me importe el que  no me importa ni lo que importa,  que lo que importa carezca de importancia, pero  que sean -en vibración al unísono- yo mismo, lo no escrito que ya fué escrito: el Destino. Y al fin, con los rituales, hay perros, pétalos, lágrimas, espadas y aves migratorias...

                                                                                                          J. G. M.

sábado, 4 de febrero de 2012

7 LEYES DE POETAS DEL MUNDO

1. Todo poema puede ser escrito por todo poeta, en cualquier lugar del orbe. Pero ese lugar lo ignora.

2. Las palabras de un poema dicen una cosa al poeta y otra al lector. Callan una cosa al lector y otra al poeta. Señal lanzada para decir que éste existe.

3. Todo poema viene de lo indecible y va a lo no dicho. Es habla en la cual salen a luz las desapariciones.Se incluye al hablante.

4.Todo lector es el mismo poeta que escribió el poema. El poema lo sabe y se reserva el mensaje esencial. Ese mensaje cubre con un manto intangible al poema.

5. El motivo más aislado de un poema es esencia del Todo Universal. El Todo universal es el motivo aislado de un poema. Motivo, de: "móvere".

6. La Lengua Poética, por encima de los seres, en no importa cuál de los puntos cardinales, descifra  su misterio por el don de su sola existencia,

7. Un poema ya está terminado y cumpida  su misión en el mundo, antes de haber nacido el poeta que un día habrá de escribirlo.