domingo, 25 de noviembre de 2012

DESDE EL MONTE LU: TREBOL Y MEDIODÍA

 ÁRBOL CONTRA LAS NUBES
La Razón Mágica: ultimas dos sesiones de noviembre de 2012.
 Ahora hay más niebla. Es tan densa que oculta el silencio en su figura de ramas de árboles; sólo pueden seguirse las huellas de pisadas que aún no han sido dadas, pero que sí fueron miradas, guiadas por las nubes, y sobre ellas, invisible también, el cielo azul. Las nubes indican alguna forma de ocultamiento para ser descifrada.
 Las manos se señalan a sí mismas en un gesto de expiación ante todo aquello que no es, o que fué de otro modo y que por otras leyes invocaba la esencia de su ser. Las cuatro hojas de un Trébol son una composición, el Mediodía es una composición, y por el hallazgo de las palabras corre la savia de los árboles y de las nubes.
¿Qué iba a resultar de la mirada, o cuál sílaba se iba a unir por lo mágico a la anterior, que aún nada decía desde nadie? En la inmovilidad contemplada se condensa todo el movimiento de las constelaciones.
 Pero entre la niebla sí se ven las palabras que no debieron ser ni pronunciadas ni consignadas, aún imaginadas para edificar un tablado de cifras y faltas. Qué sí lo fueron pero debieron serlo. Árboles que semejan el vuelo de algún pájaro, y pájaros que semejan la rama de algún árbol. Cuando aparece una figura escrita lleva el signo de interrogación del Ser entre la vida, de las vidas entre el ser.
El papel era blanco como la nube, como la niebla, como la nieve, todas entre la nave de la nada...Pero surgió la figura de un árbol. Ya no está al estar y todavía puede versele allí.¿Qué había antes si no era la espera, qué hubo allí y en su ahora mismo si no fué la llegada y qué después si no fué la partida? Lo escrito escrito estuvo y dejará de estar para volver a estar: el MONTE LU. Sí, en lluvia y niebla...
 ¿Era acaso la urgencia de dar un vuelco a todo? Las palabras u hojas ya fijadas en lo definitivo, lo cifrado y los desprendimientos, que se producen siempre cuando algo, en otro lugar, se une... Verde, casi gris sobre el blanco que desearía ser sólo blanco, únicamente el iris que lo abraza desde el vivir en ese juststo instante...
Tarde y mañana: trebol y mediodía. Amanecer y atardecer. La vida antigua pedíra ocultarse en la antiguedad de cada objeto, de cada gesto, de cada mirada, de cada palabra, de cada hallazgo y de cada pérdida. Un árbol, este´o ese árbol contra esas o estas nubes, desde un pensar venido del origen, del apóstrofe lírico, de las reiteraciones...¿Cuántas miradas fueron encontrándose entre las líneas el objeto mirado?
                                                                     Nombres y MONTE LU

LAS OLAS

LAS OLAS

Ay! Que de lejos venían...
Si cambiaron el curso
de la Nao
cuando ésta era ignorante
en su tripulación de ensoñaciones.
No pensaba llegar
a tal estado. No atinar en él.
¿De cuán insignia,
hacia cuál litoral o acantilado?
Supieron, que en los amaneceres,
al anunciarse
la ausencia de rumbo es todo rumbo,
que dibujado estaba
en su antiguo desvío del firmamento
o de signos. Esa, esta Nao
Por los equívocos, el herror
ancestral que estaba por venir,
e ir, que está en el porvenir
aún sin poder saber de sí,
así la quilla se hunde tras haberse elevado,
tras haber sido hundida y haber sido elevada...

jueves, 22 de noviembre de 2012

LA CANCIÓN DEL CIELO AZUL

Somos antiguos y estamos más cerca de la raíz que del fruto abierto...Los orígenes y las finalidades se han reconocido siempre como de una misma materia, principio y término como germinación y floración después de existir por don, virtud y acción por lo increado:

LA CANCIÓN DEL CIELO AZUL

Ea, ea, ea...
el mar está arriba,
el mar está arriba
y la luna también,
Las estrellas nadan en derredor.
Allé el cielo es azul,
Ea, ea, ea, es el cielo azul.
INDIOS PÁEZ

En la poesía prehispánica el corazón humano se sostiene por los términos rituales que el misterio y lo sagrado le imponen para mirar el mundo y saberse gracias a ese mundo.  Así se explica el vivir mismo, y así es guiado.Son expresiones que podrían aislarse en frases con el sentido del apóstrofe lírico, pues dan testimonio del instante de cada palpitar,que es lo instantáneo y  lo infinito. Aquí: MAR Y CIELO, el uno en el otro, no en intercambio sino en conjunción gracias al AZUL y lo OSCURO que son figura del sentimiento de habitar y conocer en lo transitorio o tangible y en lo ilímite. Gracia de ver y ser en los lazos tendidos por lo mágico entre la mirada y lo trascendente.

LA CREACIÓN

Primero estaba el mar. Todo estaba oscuro,
no había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.
Sólo el mar estaba en todas partes.
El mar era la Madre.
Ella era agua y agua por todas partes
y ella era río, laguna, quebrada y mar
y así ella estaba en todas partes.
Así, primero, sólo estaba la Madre.
INDIOS KOGUIS

martes, 20 de noviembre de 2012

SABER Y ESTAR

Del silencio a la mente, y de ésta al contemplarse...No hay sobre la hierba marcada senda alguna: es el tiempo... Ya ha pasado aquel que vendrá, y se abre el paisaje de presencias. Fué abierto por la ausencia de sí en otro paraje. Algo hay que había estado allí, y quisiera que fuésemos hacia ello, un "algo" que nos llama en la enajenación. El viento viene de algún lejano vuelo sobre el limo que deja el sentimiento en la playa ignorada de algún conoocer...

Designio
y destino de un
ya no saber ni ser reconocido
por las vías del sentir el tiempo en torno...

 No es esperar, que se da en el mismo silencio del crecer de la hierba: es sabernos como desconocidos e ignorarnos como lo conocido.ESs no estar ni saber de aquello que está, efectivamente, dentro y fuera nuestro. Pero tampoco hay diálogo ni el cruce de miradas que revelan estadios de la mente al percibirse. Ella misma los ha abandonado; también ha sido abandonado por ellos. Es una enredadera...Acaso sea un muro encalado; sentirse e ignorarse. El viento sopla sobre las dunas del desierto y hace que sus formas cambien, pero seguirá siendo ese mismo desierto, la misma luz que confundirse con la más cerrada oscuridad, como la iluminación con la zozobra:

Destino
y designio de un
no saberse ni reconocerse
por las vias del sentir el aire en torno...

Estación de
una vana quietud que se anhela
en lo desconocido, aún entre lo otro
para saber estar en el saber de sí.

Aquí pudiera aparecer en el espacio un pétalo amarillo que es mirado por ese espacio en el cual se ha abierto, el mismo que lo acoge y lo guarda, como hace que hacia él se vuelvan las miradas de lo siempre invisible. Un arco tensado hacia la floresta, en el presentimiento de que alguna sombra regrese al hogar en lo también invisible e inasible:

Movimiento que sin
haberse transmutado en conciencia
se aúna a la quietud: duelo de estar y ser
en lo desconocido, aún ya vivido
tántas y tántas veces, ¿cuántas veces?
Un sólo día como la vida toda
en su vivir o darse entre la niebla.


Sonidos sin Norte ni Oriente, sin un haber sido provocados por ese mismo "algo" que ha estado y no volverá a estar del mismo modo., ni en el mismo escenario. Así el comprender no viene de un haber aprendido sino de un haber caído. El verso es el pétalo y el oído la maceta antigua en la cual esa flor fué plantada por lo inexiastente.

jueves, 15 de noviembre de 2012

DESDE EL HINDUÍSMO

EN PROSODIA CASTELLANA
Cada instante que pasa, deja atrás nuestras vidas, y preguntamos cuáles son los contenidos interiores -de mla meditación y del afecto- que van siendo dejados en ese  "atrás" siempre futuro, mientras se avanza hacia lo incierto. Las presencias de la naturaleza deben unise a los de nuestro espíritu, como nuestro espíritu debe saber que avanza hacia aquello que la conciencia anticipa, haciendo que sus líneas pierdan las del rostro del instante presente, dado por la experiencia poética o la vibración con cuanto existe en lo material y en lo inmaterial. No debe haber preguntas ni rspuestas, sino el sólo darse del espíritu, despojado aúnde sí...

Desde una visión de la vida como la de Rabindranaz Tagore, se alza ante nuestros ojos la obediencia al paso del tiempo y la unión a lo presente como abismo o como plenitud. Nada debe haber para que el ser se de, pero a su vez el ser hace que todo se de independientemente de la contemplación de nuestro espíritu y del mundo. Se pronuncian los nombres, y con ellos se nombra al destino: se mira al destino y de su mano se retorna a las presencias, entre visiones y palabras, entre emociones y silencios de los cuales cuanto se presenta como real hace de espejo: "La senda es mi desposada. Ella me habla bajo mis pies todo el día, y canta a mis sueños la noche entera
.`Mi encuentro con ella nunca comenzó. Al rayar cada día, principia infinitalemte renovado su verano en flores y canciones nuevas; y cada nuevo beso  suyo es su primer beso para mí.
`La senda y yo somos amantes. Yo me cambio,  por ella, el vestido cada noche, y dejo el estorbo harampiento del vestido viejo por las posadas del camino, cada amanecer". Conocer se ha hecho ignorar y poseer dejar...

Ser se hace un ir  con aquello que va al lado nuestro, escogiéndonos para darnos la mano en una senda que  es también nosotros. Vano será todo intento de comprender, ajeno al paso por la entraña de sí, entre las voces y la armonía de las palabras que no llegan a decirse. Sólo es un ir, recogiendo los Puntos Cardinales en un sólo centro despojado, pero acogido por el habla y las presencias que van o han sido puestas al lado de la vida que nos vive y vivimos.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

PASOS

Toque del Angelus. Al bajar por el aire una hoja, se abren dentro de ese mismo aire unos ojos que no podrán ya verla.Sólo los pasos por la alameda de altos árboles blancos, azules, de un verde casi ámbar; sí:  sólo el zozobrar ha sido dejado atrás, si un abismo hay entre lo presente, y en el futuro aguarda algo que no ha de volver a existir:

Bancas bajas
con hombres sentados
cuya mirada se ha perdio
al llegar a sí misma e intenrar
ignorarse; al venir de sí misma
y no poder hallarse entre tántas imágenes
como los años han dejado en ella...

Del mediodía al amanecer nada más hay hay un avanzar a tientas, Armas y pasadizos y  Armaduras, como desde la tarde a la mañana  un frágil un detenerse; ocasos hechos alboradas, una línea de luz en los cristales y en la respiración, o aún en la mano que traza dos o tres letras -una frase-  sobre el papel antigüo. Se aguarda y las campanas del No-Decir alzan a vuelo sus sones inaudibles; se aguarda sólamente en el aguardar puro, bajo una conciencia canicular y helada. Son los ajenos y ya propios pasos:

No muy lejos
están el campanario
y el convento de mujeres de rostro
blanco también, vuelto hacia
el arado del alma en el ara de oro
¿Pero qué importa? Bien podría no estar
si al regreso, tras subir por las delgadas escaleras
ha dejado también de hallarse consigo aquel que sube...

Entonces el aliento, el alentar, el adentrarse en un inocuo alentarse a sí mismo al lado de los lomos violeta de los libros, que hacen el paisaje de un acantilado. Y el silencio dice que las nubes son lo que el firmamento olvida y deja de su alma: también ellas desaparecerán cuando vuelvan a hacer su aparición entre lo eterno efímero... Otra vez habrán de oírse los pasos silenciosos lentos, al lado de la mesa, de una silla vacía que ocupa desde lejos quien la mira. Podría contemplarse; podría oír cómo los objetos intercambian anécdotas de quien allí y así los dispuso en una hora de ocio unida a lo Eterno.

sábado, 10 de noviembre de 2012

NO SABERSE

NO SABERSE

Ha pasado el viento
por entre el silencio de las manos.

Quietas, señalan
un sendero
inaisible al pensamiento
una invisible luz al sentimiento
que, por azar, de
esas manos ha caído en la espera.

El viento viaja
por unas alas transparentes
e inmóviles...Así ese su vuelo.

Si algo pudiera al fin asirse,
desde sí hacia sí, y
oírse
por entre las presencias interiores.

Si algo ganara su sola presencia
no en la
Contemplación
no en la Espera, sino en otras
palabras
cuyas letras le guarden o acojan.

Sería la verdad del callar de la voz en labios del decir...

martes, 6 de noviembre de 2012

CONSIGO

Consigo
entre el vacío
que lleva a las voces
ancestrales...
A la lluvia de un aire
aún no tocado por palabra alguna...

Canto, vuelo o pétalo... Estar consigo y ser. Y esto es hacerse. Aquello que rodea está hecho a la vez del silencio y las voces interiores. Oírse desde sí al estar consigo... Es el sonido de las aguas del manantial de la emoción en aislamiento, que hace su propio cauce, para ir hacia sí desde sí mismo,su íntimo  curso para estar consigo en medio de otro manantial, silencioso también y cargado de voces:  Tiempo en medio de un callar solitario o que va sólo consigo...

¡Oh, calor estival que se posa sobre el suelo!
Ni un hálito de viento,
ni una nube,
y en los montes
los renos pacen...

Sollozando me tiendo en el suelo.
                                     Los Esquimales
 Es el actuar en armonía consigo a través del duelo de sí mismo en lo indecible, lo intransferible o incomunicable, motivo especial de la llamada Poesía Metafísica y del mismo meditar a un tiempo vital y teórico sobre la vida y el instante en que se vive:

El bello canto se extiende y, ¿quien acallará
el estrado del escudo y el trono de los dardos
del dios por quien se vive?
                                  Canto Nauatl

¿Cómo hacerse al sólo estar consigo entre el desasimiento? Este Dios es lo Absoluto que se da en los fragmentos de vida que nos hacen sólo enre el silencio y en el aislamiento de la interioridad, en la espera blanca de la conciencia vuelta sobre sí... Se es por estar consigo en la percepción de una instancia más alta:

Labro esmeraldas,
oro moldeo:
es mi canto.
Engarzo esmetaldas:
es mi canto.
             Poema Otomí

Alas que tienen conciencia del aire que sostiene su vuelo: el sentimiento, una flor también que se abre para nadie por el sólo abrirse de su naturaleza, como el canto en sus notas en medio de la luz y el pasar por cada uno de los segundos que nos llevan. La interiorización de todas las emociones es un ir hacia afuera y encontrar que lo más íntimo nos busca.