miércoles, 26 de diciembre de 2012

EL DÍA Y EL POEMA

¿Crece la hierba en silencio, como nace un poema, o es neceario aguzar la atención, adelgazarla hasta oírla crecer, nacer a éste?Antes de la insinuación primera de esa leve línea violeta que anuncia el día,  ya los pájaros han poblado el cielo con su interpretación del misterioso y cifrado pentagrama que parece ser el lenguaje de Dios... Pájaros o aves todavía entre ramajes, entre las hojas semejantes a alas, como las alas son semejantes a las palabras o a los signos que unen, por la urdimbre de las Correspondencias  -tan consignada en tántas páginas- el Cielo a la Tierra, o a la inversa. Todo al corresponderse,  entra en diáligo en el seno de un Todo más vasto e inasible,  más ajeno y próximo pero intraducible.

Como el día, el poema es un ir hacia algo, por un venir de algo...Pero al ir se hace un duelo por lo dejado atrás... El día va, y avanza de la mano de su ensoñación; ella es el cayado y el atado del alma que, viajera, va hacia donde ella misma se ha dejado, a donde fué llevada sin palabras, sin horas, sin sus objetos interiores, lejos, así, de su intimidad. Y ésta es la mano que acoge a su fragil estadía en el Ser... También aunque esencial, provisional:

"Yo no se lo que busco eternamente
en la tierra, en el aire y en el cielo;
yo no se lo que busco; pero es algo
que perdí no se cuándo y que no encuentro..." R. de C

¿Por qué nace un poema, si otro azar es el cómo? El ser humano percibe, en un estadio prerracional, que ha sido separado de algo que es Uno. En ese instante abre la nostalgia sus pétalos, y toma la pluma para, también en lo prerracional, retornar hacia ese algo Uno o ir -cuando se hace consciente- hacia esa callada armonía. Las palabras se transmutan de signos en señales, y de ondas en notas. Bien puede este "Uno" ser trascendente o inmanente, pero aquello que decide, define y sitúa todo, es que el lenguaje humano no hace parte de la Naturaleza...¡He ahí el  misterio de la emoción, del día y del poema!

domingo, 23 de diciembre de 2012

CINCO POEMAS EXTÁTICOS

P  O E M A S   E X T Á T I C O S


ANUNCIO
Espera... A su lado
la senda. Pasos
que no se han dado.

Un toque de campana
por el amanecer,
entre la niebla y entre la hierba.
                             J. G. M.

INSCRIPCIÓN
Un trazo:
Todos los vuelos quietos,
todos los párpados cerrados...

Inscripción en la piedra
aún no vista, y así ya presentida.
                             J. G. M.

HACIA
Un guijarro. Un cáliz
o un rezo, hacia el viento
y unas manos.

Caricia de algo sólo
soñado y acogido. Ausencia.
Mapa
cuyas líneas semejan
un firmamento azul, sin nube alguna.
                             J. G. M.

Y ASÍ
Del aire al espacio
donde el tiempo es una hoja amarilla.

Cayó en esas manos puras,
y así en ellas el agua, las palabras.
                            J. G. M.

UN NOMBRE
Sin una indicación
que desde lo antiguo
haya o hubiera, sido dejada...

No hay cortezas de árboles
con nombres. Esbozo del
Signo,
de un corazón que sigue su latido.
                           J. G. M.

domingo, 9 de diciembre de 2012

RAÚL RENAN

RAÚL RENAN: El rostro tras su rastro, lanza abajada en ristre... No puede haber biografía suya, aún consignación de sus azares, que están fijados por la letra impresa para ser descifrados, tras la iluminación en un Quirófano, ésta intemporal, aunque invisiblemente al lado del perdón de Francisco Cervantes con su invalidez. Raún Renán tiene ya un iris casi místico hacia sí, que viene de sí mismo y nos llega con el hálito del sólo hacer una incursión en lo indecible y  oír las voces de los ecos...Agil su ademán por lento y sabio, certera su emblemática y su gesto, el del gerrero meieval en diálogo con el poeta moderno, de hoy y de ayer y de mañana, tras la experimentación del universo... A la "Santa Fe" va por las calles entre el cuidado de los árboles, de las placas, las inscripciones y el vacío del vacío también lleno de sí hacia la Poesía que pueda recoger en sus redes o cofres el poema.

RAÚL RENAN

Esta es la estancia,
es la estación íntima...

Alienta aún
entre el silencio de vuelos
de pájaros y voces, entre ecos
de hojas como palabras, como huellas
en la arena siguiendo la línea del limo...

Estos el pensamiento
y las señales
de la luz en la hierba
y en la ausencia o sistema de encuentros.
Cubos al lado del poema...

Una mano, su mano, indica el sitio del aire
hacia el cual miran los ojos que esperan
por entre arboledas, calles, páginas...
¡Enseñar a vivir estando nada más en la vida!

Ídolos
(Si en la Colonia Roma)
ancestrales por en
los dibujos de la piedra labrada
algo más lejos, entre Chapultepec
y sus versos o trazos
de los ciclos del tiempo interior
y solar,  por su solo hablar
a cada hora y a la acaso indecible artesanía del el Ser...
                                       Jaime García Maffla