sábado, 29 de junio de 2013

NADA MÁS EN ADENDA

A MANERA DE ADENDA NADA MÁS

                                Para: María Mercedes Arias
                                En Montmartre y el Sacré Coeur...

AVISO
Verdad era y es que, entre frondas
Interiores, no haces ya los versos, no
Los haces, y de cuantos tu mano
Componer pudo, no están en libro,
Salvo pocos. Como los de tus más cercanos
Amigos. Porque no eras cuando fuiste
hasta sus eras, aquel que era para ser leído.

1.
EL RECUERDO
El recuerdo es la única estancia
Que dentro nuestro llega al cumplimiento;
El él nuestras imágenes cobran
Esa "otra " figura de la vida,
Por la cual la certeza es sólo una atmósfera.

2.
ENTRE LÍNEAS
Lo que al dictado te llegó, es
Ayer, aún hoy, cuanto no es
Y se guarda en hojas de cuadernos
Caídas en otoño. Por toda Sabiduría
Lo nostálgico, si quien entiende
Está perdido. Por la nostalgia la Sabiduría,
Las manos, sí las huellas podían
Consultarse, que dibujaron cada palabra, letras
Letras, pronunciaciones. De lo demás -aquí-,
Y dónde eso en verso escrito por ti, no darías razón.

3.
ESAS PALABRAS ERAN...
Oscuras, sí,
Tal vez aún lo sean,
Sin ser vistas, ni oídas, ni atendidas,
Pues volumen ninguno las ha tomado en
Adopción, por indecible don de algo más vasto.

Puerto de Buenaventura,
Puerta a una nueva aventura, en la
Habitación alzada sobre el mar, apoyada
En troncos de madera vencida como el pensamiento...
Así en los trigales, lejos, la hoz y la labranza,
labor de una voz que fue sembrada para ser allí,
Entre otros ecos. Un drama, entonces
Que te sea posible realizar; lo mágico
Sólo con sus indicios
Lees, en bellos libros de amigos
Tuyos, sus composiciones, también sus ojos
Que si las miran, leen, las llevan (por los encuadernados)
En semejanza del ir y el acercarse de la ola en las playas...
Un sólo instante en intensidad vivido, da sentido al propio ser,
Al vivir y al mundo, a las presencias y a las superficies, así el alma.

4.
LIMO
Líneas de un abandono
De un limo, las que míras
Para los hijos de tus mismas horas.
No sueñas: dices; nada dirás, dijiste
Si es por soñado que has de tenerlo
Todo, así un viento cuando lleva las hojas desprendidas.

Por sostenerte
Las ciudades: Venecia,
Taxco, Cali, Guanajuato
Cartagena de Indias, Si Asis o Taxco
O Toledo o Lima soñada...
Pero toda íntima verdad es engañada
Por otra verdad. Ésta visible. Aún el recinto gótico
De Barcelona, con los ecos y acordes de
Una guitarra oscura entre la piedra, así tantos acordes...

5.
EL CALLAR
Ciudades aún: Leticia,
O Bogotá o Roma, mas los
Poemas lejos por "motu propio"
De las ordenaciones entre las jerarquías
U órdenes efímeras del mundo
Mejor te fuera, al ser monástica la firma
"Magique dans l'Egipte antique",
Con los tuyos en ti; ellos
Conmigo, si han desaparecido
Y a tu lado, con (¿nombres: Cernuda,
Jack  Hirschman, Eduardo Cote Lamus
Ban ´ya Natsuishi, Raúl Renán.
Y las de las conversaciones, los oficios,
Líneas de la estampa que subía
Al escenario, tras el callado escribir,
Encallado en ti, cuando podías -Indrán Amirthanayagam,
Y un escenario compartido en la lluvia-
Componer consonancias, que iban a disonar por ignoradas.

6.
TRAS NOMBRES Y LECTURAS
Las voces del Vigía
Niegan tu ego... ¡Ay, no
Te lo podrían ahora devolver:
¿Dónde, Santa Cathy, hoy la Poesía
Su Nao, su don, tu dónde
Si aún tú, una abigarrada plaza
De pintores, al son de organillos
Que hicieron posible el Verso Libre,
Y no dentro de un salón de clases vanas
El ideal, la idea, el ideario del Maestro,
Del amigo que en tardes y acogidas
todo lo hacía creíble -hoy olvidado-
Sino en tus voces? Tal vez silencio cómplice,
Que al decir hiere; ¡Ay, Oliveros de Castilla,
Ecos del canto de una consolación, desolación
Tomada por el juego del azar, Fernando Charry Lara
O Francisco Cervantes, Mario Rivero; por leídos: Cernuda
Acaso, Álvaro Mutis o Giovanni Quessep,
También entre azahares en la tarde en la casa
De una habitación cuyas estanterías
Reproducían cumplimientos y luces de un Yo,
De un inmediato, otro aparente ser así por allí estar.

7.
UNO NO SABE
Uno no sabe
Por qué o quién era tenido,
Mejor un para qué, algún por qué
Como entre las grutas medievales
Hoy descubiertas en la perdida Hispania.
Pero se escribía, se lo creía y situaba en las landas
Para hacerse oído, visto por las calles, los boulevares.
Edith Stein con los segundos, y Roberto Juarroz aquí, tras morir:
"-Jaime, un pedazo de cielo es todo el cielo",
Gonzalo Rojas y su Oscuro, cuando con él
En restaurante español comías calamares en su tinta.

Hoy por todo ¡Ay, que en el sueño
El engaño no existe sino el duelo.
Ese parque en París,
De juegos, a sus espaldas y en su sonrisa
La misma de Teresa de Ávila, la del Destino
De acogida a la vez que despedida,
de desaparición. "vértigo que da un paso". ¿Recuerdas
Cuando te llegó esa carta de Vicente Aleixandre? Se piensa
Como es lo presentido en  lo pensado, su herida
Y un encuentro anunciado por la búsqueda,
O en Praga, con Hedvika Vidrová, Holan, Clara Janés,
El Caballero en la Orden de la Desesperanza, quien oraba,
Que ahora se cumplen al acoger lo más hondo de tus cosas o ausencias.
                                                       
                                                  JAIME GARCÍA MAFFLA



martes, 25 de junio de 2013

RAZÓN Y POÉTICA

Para el pensamiento, no para el cielo,  el sentir es un desvío del "ser íntimo" a una senda sin salida la cual, no obstante, sobrepasa al primero en la invitación de refugiarse en ella, y refugio no es razón sino consolación... Se escribió, si la CONSOLACIÓN POR LA FILOSOFÍA, pero no alcanza a verse en su final otro telón de fondo que el de la desolación, pues fue compuesta en época en la cual no era posible hacer a un lado el conocimiento jerárquico y exterior a la palpitación íntima de nuestro hoy, vuelta en paradigma: la acogida de la muerte con los sueños intactos (A. M.), al decir del poeta, es el callar del hombre cuando entra en diálogo con su verdad:

"Conozco hombres que han hecho, sin estremecerse, el viaje del útero al sepulcro. Algunos son amigos m´´ios: están en La Sorbona, en La Academia y en El Parlamento".
                                                                                      León Bloy

¿Se es como ingrato mendigo
por las aceras de un boulevard trazado
ya por ajenas manos que se pretenden nuestras?

Callan los árboles, únicos seres
de la naturaleza que tienden siempre al cielo...

"Irresistiblemente brota la vida desde sus reiterados infiernos hacia arriba, llamados por sus oscuros cielos inmediatos, que se derraman en luz un día heridos por la aurora. Una aurora que será una entraña, a su vez, una entraña celeste..."
                    María Zambrano

domingo, 23 de junio de 2013

LA EXISTENCIA HUMANA

Persona, movimiento o quietud, pensamiento o sentimiento, lo esencial o lo circunstancial. Muchas veces ésto último se convierte en el campo de oposiciones y de dudas que resuelve y disuelve al primero o hace que en contra de la intimidad se alce la mundanidad o la historicidad. Entonces la persona debe dejar que su imaginación ceda terreno a la ocupación en los imperativos visibles e inmediatos, y ponga en primer término a la información útil en olvido de toda Sabiduría,saber que sobrepasa al sólo conocimiento de las cosas,o de todo sentir. Nuestro ser es a un tiempo y con la oscuridad y luz de una misma materia FINITO Y ETERNO.

Que esta Eternidad siente su residencia en el ahora, es el encargo de la lengua poética, gracias a un recurso, un útil impalpable al ser palpado, los dedos de la mano, en los cuales también se halla depositada toda intencionalidad y todo abandono.Existir no es estar sino ser, como la vida no es sólo el alentar en medio de otras presencias humanas y de la naturaleza, sino, en lo humano mismo como zozobra única y última, conciencia de sí misma entre lo intemporal por encima del callado avanzar de los relojes. Estar implica también un haber sido antes en otro, en la ajenidad, como ser es ser llamado por una alteridad que nos sitúa en esa escalera para una ascensión y fluír interiores, en la cual cada peldaño de da desde el vacío. Podría, casi en forma inhumana, hacerse otra plenitud. Vendrá aquí en poema, creado o llegado a unas manos, en voz, eco o página que hacen parte de ese elemento que une a toda la creación universal: el aire...

Pero éste no es vano pues determina un límite para habitar en el Ser, y se hace , aquí sí, imperativo de un trascender. Si la creencia en éste no existe, al menos sí la percepción de que aún en el campo material se es fragmento de un todo más vasto. Se es al hacer, como al hacer se es, pero, al decir del poeta: "hay en la vida quienes dejan que la vida les viva, y hay quienes imponen a la vida dirección y sentido". Es lo Humano en sí desde sí mismo, no para hallarse entre rejas sino en esa otra atadura libre y consciente que es en la axiología y la emoción el darse lo Humano.El Sentimiento íntimo es conocimiento último que salta todas las jerarquías y aún las invalida, para otorgar el valor de sobreponerse a la vida en cuanto ajena por habernos sido dada en agonía y provisionalidad.

Aquí toma cuerpo Lo Poético, que no es el don de practicar un arte sino el intuir o ver más allá de lo que sólo aparece, el sentirse como un unísono vibrar con otros seres con los cuales se comparten realidades como el morir o el amar o la ausencia.. De aquí la necesidad del pensamiento vuelto existencia y no sólo vida, esa Razón Poética que define al hombre como el único ser que pregunta y aún se pregunta, o, más intensamente en un signo de interrogación. Esto como lo esencial: existir como un SIGNO...

sábado, 22 de junio de 2013

AZOGUE

I
Acaso, ahora
en medio del dibujo
del silencio que copia
el modelo del aire transparente,
puedas saber de tí aquello que te deja
al llegar a tu lado sin mirarse...

Ahora, acaso
en medio del silencio
del dibujo que canta las canciones
de los ojos que miran al espejo,
puedas saber de aquello que al mirarte has dejado.

II
No,
Ni ahora, ni acaso,
si es el saber
un habla,decir lo ignorado,
ir tras lo visto al cerrar tus ojos,
si es que entonces alguien ha quedado
con las manos vacías, solas de tu noticia.

Si,
si el saber tuyo es
aquello que no alcanza
aún de sí a saberse, de sí ahora a ignorarse,
salvo en el acaso y en el ocaso de tu ahora y la hora.

A salvo
en el ahora entonces de tu acaso,
donde lo dibujado por manos
silenciosas, quedará en el cofre
donde tú te guardas detrás de alguna
transparencia de cantos en los cuales
unos ojos se miran,
o son por tí aún mirados en el sólo azogue ajeno a tu cristal.
J. G. M.