lunes, 28 de septiembre de 2015

TAGORE

                                                 ÑAHALYA

Su idea-imagen de que en las mañanas Dios saluda al mundo con la luz del sol, y al verla los pájaros llenan el firmamento de respuestas...Originario de Calcuta -y haciendo sus días el paso de los siglos XIX al XX-, Rabindranaz Tagore ha tenido en Occidente una recepción casi única en cuanto a ese último motivo humano: "una verdad íntima", o con su voz: "¡Bendito aquel cuya fama no brilla más que su verdad! Y ésta en él llevada, tras la más dramática, dolorosa e intensa experiencia humana y religiosa, a la lírica, la narración, el teatro o escritos de carácter filosófico: contemplación, meditación, y luego expresión, siendo que ha Occidente, al día de hoy, no se conoce sino una mediana parte de un legado que, de recogerse, abarcaría casi el centenar de volúmenes.

Escribió en el idioma bengalí, reconocida senda, en la materia que hace a las lenguas, como privilegiada para la espiritualización y el fijar lo trascendente. Venía de una amplia tradición escrita  de intensidad de ser y de un rico legado de obras sacras o profanas, con origen en el siglo X, que él en su mensaje de sabiduría actualiza. También, por lo anterior, ese especial género literario de la sentenciosidad, en cuyo horizonte interpreta tánto la intimidad como la historia. En poética, un innovador, ante las formas de los escritos tradicionales, desde su concepción del sentir del hombre ante el despliegue de la vida. De lo nativo a la universalidad, en contacto con tradiciones contrarias que en él se unen como la greco-latina, la hebrea, el cristianismo y el Islam. Pero va a la transparencia del milagro:

      ¿Por qué se sentó a mi puerta con el alba?
      Cada vez que salgo o entro, tengo que pasar a su lado;
      Y mis ojos, cada vez, se prenden en sus ojos.
      No sé si hablarle o no:
    ¿Por qué se sentó ante mi puerta?

Al provenir de la más alta aristocracia india, se hace una necesaria cita: "En sus últimos años, Debendranaz se apartó de la vida social, refugiándose a menudo en la soledad de los parajes donde, más adelante, su hijo fundaría la famosa escuela de Santiniketan, a meditar. La fama de su sabiduría fué creciendo entre sus compatriotas, hasta el punto de concederle el título de 'Maharshi' o 'Gran Sabio'".A él, la sabiduría le viene en profunda raíz de la ignorancia de las teorías, o, mejor, más de las aguas del Ganjes que de las páginas de los libros. También están sus recuerdos, pues ese sentarse a seguir el curso de las aguas del río sagrado le viene de los ojos del niño, que lo mantuvieron unido a la música y a naturaleza. Ya en la primera juventud: el ascetismo y el amor, la unión y  la disidencia como un distinto acoger y ser acogido por y entre luz en los atardeceres.

viernes, 4 de septiembre de 2015

EL DESPUNTAR DEL SER

                                                        ¿CONCIENCIA?

Le fué precisa, por el radical cambio de las épocas en diversas formas de desaparición de lo humano, a K. Graf Dürckheim, abocar el tan eterno como efímeto tema del Sentido, también a la vez personal e impersonal, concreto y abstracto, aunque prima la historia:

"Cada tiempo lleva en sí el que le ha precedido.  Y cada tiempo ve cómo de él surge uno nuevo. El tiempo nuevo, que nos llega, debe abrirse paso a través del que está partiendo".

Juego de ajedrez de la intemporalidad con lo temporal, en el cual cada planteamiento es un actuar siempre distinto y siempre distante. Y continúa en claro equívoco: "Lo que ha llegado a ser se defiende como con la rigidez de la edad, así como con la buena conciencia de la rutina. Lo nuevo presiona con la torpe impetuosidad de la energía todavía inexperta. La dignidad de la tradición, la gloria de los antecesores, aureolan lo antiguo, pero el cansancio y el hastío marcan lo que ya está tornando en vacío", dice desdiciéndose en su posterior discurrir dentro de un marco de creencias, para concluír: "El resplandor de una promesa marca un nuevo alborear..."

El epígrafé del M. Eckart habla de un rompimiento por fuerza de su propia luz en toda alma, tras el cual brotaría -en condicional es nuestro- el amor, o un amor para hacer  acceder a otro orden a la propia alma. ¿Cuál?